Historias de Alcorta

HISTORIAS-DE-ALCORTA

Pasando por la propia historia familiar, el relato que Pedro Prece nos regala a través de “Historias de Alcorta” da cuenta de las historias de las localidades de nuestra pampa gringa. Nombres más, nombres menos, cada una de las poblaciones de nuestra región a recorrido historias similares.

Dado que no hay más ejemplares en soporte papel, el autor ha decidido difundir esta obra en soporte digital.

 

GRITO DE ALCORTA: “EL GRITO DE ALCORTA. UNA MIRADA ANTROPOLÓGICA DE LA COTIDIANEIDAD DE LA LUCHA.” Cristina Solían

EL GRITO DE ALCORTA. UNA MIRADA ANTROPOLÓGICA DE LA COTIDIANEIDAD DE LA LUCHA.

Cristina Solián[1]

11as Jornadas Rosarinas de Antropología Sociocultural-2011 – Escuela de Antropología – UNR

[1] CeaCu – Facultad de Humanidades y Artes – Universidad Nacional de Rosario

ElGritoDeAlcortaSolian

NUESTRAS INSTITUCIONES: Sociedad Española de Socorros Mutuos

SESM

Los mutuos socorros de una sociedad dentro de otra.

Por Carlos Cerqueira

Si has tenido elplacer de viajar, conocerás lugares exóticos, paraísos terrenales, países limítrofes, otros más lejanos y si has cruzado el charco, conocerás a las famosas “madres” culturales, que más se asemejan a unos padres castradores. Bueno, si has tenido ese placer, podrás saber que existen lugares como: Brasil, Bolivia, Venezuela, Cuba, México, Portugal, España, Italia, Francia, Rusia, etc.

Si no has viajado, los conoces por nombre, por algún documental, por fotos y videos, o por transmisiones orales, de algún conocido o familiar que haya viajado o emigrado de esos lares.

Pues este escrito te propone un viaje también, el que disfrute de la lectura sabrá que ella en sí mismo es uno, un viaje a bordo de la Historia, traspasando kilómetros y tiempo.La idea es atravesar la puerta que separa el pasado del presente pero no para conocerlo sino para volver al futuro, acomodar y reconocer cosas que hoy son simples e ignorados “movimientos geológicos”.

Para nuestra información, se ha comprobado que las construcciones, o esos edificios viejos,son producto del ingenio y voluntad del hombre y no de caprichos geológicos; osea que detengámonos y reconozcamos nuestro entorno, porque tiene tanto valor y trabajo como cualquier otra construcción humana, el edificio Chrysler, la torre Eiffel, la Bastilla o Versalles, que lo inalcanzable no te haga creer que es mejor. Hay historias a la vuelta de tu casa y que te pertenecen tanto o más que aquellas otras.

Pues bien, este viaje de volver al futuro tiene como parada un lugar, ayer cobijaba el futuro,hoy ese mismo lugar articula el pasado con el presente en una tarea constante de promoción e identificación con la memoria.

Ese lugar era el lugar de una sociedad embotellada dentro de otra. Por eso te invité a un viaje, porque no sólo nutriremos nuestra memoria colectiva sino que conocerás un lugar, un lugar dentro de dos países totalmente distintos.

Ahora bien, todo comienza con un interrogante, una duda, algo que se ignora dentro del total ignorado pero que hoy decide salir a conocer la luz: ¿Qué son esos leones en el techo? ¿A quiénes pertenecen esos rostros impresos en la pared? ¿Por qué ese escudo? Hoy había descubierto, en algo que había visto miles de veces, varios signos de pregunta que ya no hacían del día cotidiano uno cotidiano.

Lo primero es preguntarle a los que conocen del tema, en este caso a Marina Diaz directora del lugar, pero uno, inevitablemente para saber tiene que entender. Por eso este escrito no es el fruto del entendimiento, aún le faltan vueltas, es más bien una invitación para el que lo lee, un desafío, una provocación a resignificarlo que nos rodea.

De España, del país, de la cultura, de la sociedad en general, sabemos lo que creemos saber,hoy quizás con la tecnología nadie dudaría en decir que el Barcelona es el mejor equipo de la tierra y que su selección es la última ganadora del mundial de fútbol, pero antes de aprender a patear el cuero como lo hacen hoy, también se destacaron en otros ámbitos. Por ejemplo, en ser una de las naciones exportadoras por excelencia de hijos.

A mediados del siglo XIX y principios del XX, España abrió una canilla que a borbotones derramaba personas a esta parte del globo, algunos volvían a la diestra de su madre patria y otros tuvieron, necesitaron, eligieron, prefirieron o no, quedarse. Pero la decisión de quedarse llevaba aparejada la idea de alejarse, quizás para siempre, de su “madre” literal y metafóricamente.

Esos españoles-americanos, que por elección o sin ella se quedaron, lucharon para no sentirse tan abandonados y lejos de su tierra. Trasplantar un  pedazo de tierra no es tarea fácil, diferente es recrear lo que sucede sobre ella, y así lo hicieron.

Más allá de los problemas culturales, muchas veces irreconciliables, que tenían con nuestros nativos, aquellos terminaran tan amalgamados como hoy lo estamos nosotros, basta corroborar en el árbol genealógico. Pero no todo fue asimilación, en el principio el recién llegado no se mezclaba con el nativo, ni éste con aquel. Uno portador de civilización como se creía y el otro indomable como era, se rechazaban en el principio.

Ese lazo era difícil de trenzar, y los recién llegados comenzaron a buscar maneras de entablar relaciones, pues estaban solos, recién llegados y expatriados. El ser humano, animal que vive en y de la sociedad, se las ingenia para elevar siempre esa máxima. Y así fue.

La salida fueron las asociaciones, entre connacionales o no, pero casi siempre se terminaba imponiendo la primera, ya que era más fácil trabarse con paisanos. La idea de asociacionismo, no tiene sus orígenes en nuestro suelo, varias experiencias anteriores lo demuestran (tal es el caso de Uruguay, México, etc.). Pero si podemos decir que tuvieron un amplio peso, ya que su vida se extiende hasta la actualidad.

La asociación de italianos era más compleja, no lograba unirse o concentrarse. En un solo lugar, por más chico que fuere, podía haber dos o más sociedades italianas. Distinto lo que pasaba con la española que tendía a aglutinarse y generalmente llegaba a absorber a otras de su tipo, como ocurrió en nuestro pueblo (la Sociedad Española, se unió y absorbió a la Sociedad Cosmopolita y a la Francesa).

Pero ¿qué función tenían estas asociaciones? Más claramente lo dicen Simonassi y Sgrazzuti, “Como han señalado algunos historiadores, la primera etapa del mutualismo en Argentina estuvo asociada –aunque no exclusivamente- a las necesidades de los primeros contingentes inmigratorios, estimulados por el deseo de sostener determinados vínculos de cohesión, identidad y solidaridad en un contexto nuevo y en ocasiones hostil”. O sea que, la idea de asociarse era la manera de trasplantar a estos pagos, un sorbo de aire español.

No le fue fácil ala mayoría de los que llegaron a estas tierras, aunque con el correr de los años las cosas cambiaron, en un principio lo nuevo se tornó, como siempre,incierto. Dicen Badaloni y Meinardi “la solidaridad basada en lazos étnicos fue el fundamento de diversas experiencias asociacionistas creadas para atenuar las condiciones muchas veces amargas con las que se topaban los inmigrantes llegados a la Argentina desde mediados del siglo XIX”.

En ese contexto tenemos que comprender la función y necesidad del mutualismo. El sentirse un poco más cerca de casa, el recrear algo que estaba lejos y hasta un poco borroso con los kilómetros.

Alcorta no estará exento de este tipo de instituciones, y desde 1911 podrá contar con su propia“Sociedad Española de Socorros Mutuos”. Con el fin y el objeto de:

*  Promover el espíritu social y de fraternidad entre sus miembros, teniendo como base el socorro mutuo para los casos de enfermedad o sus consecuencias.

*  La tendencia a todo bien común, que no se oponga a la base fundamental de su creación.

*  Fomentar el amor a la madre patria, y propender a su engrandecimiento.

Tal como rezan los acuerdos que fueron por unanimidad aceptados en la primera reunión del 10 de septiembre de 1911 en el domicilio social de los Sres. Bujarrabal y Cía.

Pues la Historia del país no es paralela a la regional o local. Todas sus manifestaciones a nivel nacional, tarde o temprano repercuten o se multiplican en este plano. Así también aconteció en nuestro pueblo de Alcorta también aquí los españoles, inquilinos eternos, sintieron la necesidad de recrear su sociedad dentro de la nuestra, puertas adentro.

Este fenómeno era el que se daba en todos lados y tenía las mismas consecuencias y fines, Devoto amplía “en realidad, el fenómeno del mutualismo era prácticamente universal entre los inmigrantes en todos los países, en tanto esas entidades proveían sus necesidades básicas. Esquemáticamente sus objetivos eran tres: cobertura médica, que incluía desde atención hasta medicamentos; sepelio, que abarcaba desde derecho al panteón social hasta la provisión de una comisión de socios ya veces banda de música en el entierro, y un ámbito de sociabilidad, que comprendía desde fiestas y reuniones sociales hasta juegos recreativos. En cierto sentido puede decirse que la sociedad mutual representaba la recreación de la comunidad originaria” (el subrayado es nuestro).

O sea, que las asociaciones se multiplicaban en todos lados, y tenían como fin, representar o familiarizar al que se encontraba lejos de su tierra. En Alcorta vemos que sus fines no discurren de los que se encuentran en la generalidad.

Pero no es sólo el origen en el tiempo, también es en el espacio. En Alcorta esta sociedad tuvo un especial coqueteo histórico con su edificio actual. Construido en 1910, el edificio del Bv. 25 de mayo 543, por el señor Juan Ardizio para ser utilizado como hotel, el famoso e histórico Hotel-Cine “Colón”, fue conocido regionalmente por sus veladas y eventos. Tuvo papel fundamental en el Grito de Alcorta, ya que muchas veces fue sede de debates de sus protagonistas.

La historia del edificio, corría paralela con la historia de la Sociedad Española, ambas se miraban con deseo, así al menos lo demuestra el acta de la asamblea del 28 de julio de 1918. Sin más, la Española decidió embestir y cerrarle el camino a ese anhelo y el 23 de febrero de 1919, la Sociedad Española de Socorros Mutuos compra a Don Juan Ardizio el edificio del Hotel-Cine “Colón”.

Una vez en su poder, el edificio tuvo algunas modificaciones, que tuvieron que ver más que nada con la ornamentación de éste, se agregaron motivos que representaban lo que ahora contenía. Los rostros en las paredes de príncipes españoles, las carabelas del conquistador Colón las que navegan los muros y los leones en lo alto que representan y defienden la heráldica española. Esto daba a la Asociación, un espacio físico para plasmar en la sociedad su invitación al disfrute de una nueva y vieja cultura.

Una legislación provincial de 1935, ley nº 2775, trato de frenar la idea de aislamiento cultural y social de este tipo de instituciones, que en un primer momento eran muy frecuentes, y que tendían a aislar al inmigrante y a sus hijos, de una vida y educación común para estos y los nativos. La ley dice “no podrán tener ni utilizar otros distintivos de nacionalidad que los consagrados por el Estado, ni adoptar enseñanzas, himnos, uniformes o símbolos que singularicen partidos o asociaciones extranjeras”. Esto debe leerse a la luz de su contexto.

La institución siguió su rumbo, y en 1978 cambió su nombre al de “La Mutual Asociación Española Cultural y Deportiva Alcorta”, tanto como su antecesora y heredera de aquella primera fundada por el grupo de 1911, sus fines y objetivos continuaron siendo los mismos y algunos nuevos:

*  Fomentar la ayuda recíproca entre sus miembros para satisfacer sus necesidades;

*  Prestar servicios funerarios;

*  Otorgar subsidios por casamientos, nacimientos, fallecimiento o cualquier otro evento que se determine;

*  Otorgar préstamos a sus asociados y un beneficio que estimule la capacidad ahorrativa de los mismos;

*  Proporcionar servicios de asistencia médica integral, farmacéutica, de proveeduría, recreación, turismo, culturales y otros compatibles con el desarrollo físico y espiritual de los asociados;

*  Establecer un fondo compensatorio para jubilación;

*  Proveer de viviendas a los socios, ya sea adquiriéndola, construyendo o haciéndola construir, pudiendo entregarla en uso,o en propiedad, según lo establezca en cada caso la reglamentación.

La institución siguió y continuó vigente a pesar del tiempo transcurrido, el edificio fue subalquilado, y muchas veces maltratado, no sólo por el paso del tiempo y el deterioro cronológico.

En junio del 2004 se firmó un “Convenio Marco Regulatorio” entre la Comuna de Alcorta y la Mutual Asociación Española Cultural y Deportiva Alcorta. Los que suscribieron tomaron obligaciones reciprocas con el fin de frenar el deterioro y conservar el edificio como “lugar y patrimonio histórico” de nuestro pueblo.

Hoy es hogar del Museo Comunal Alcorta, se trabaja dentro del pasado, de lo que ayer fue el futuro de aquellos, se trabaja para que conozcamos, no sólo en nombre de la memoria colectiva del pueblo, sino en nombre de eso que no es un capricho geológico, sino la construcción de hombres laboriosos, que hoy muchas veces pasamos por alto, ignoramos o nos damos el lujo de cambiar, sin entender el valor que alguna vez aquello tuvo.

Hoy me frené y vi el frente de la Española y supe qué significaban esos rostros impresos en la pared, qué representaban esos leones en lo alto, la función y el pasado que tuvo ese edificio. Sin embargo aun no entiendo su valor… debe ser que el valor se lo damos sólo las personas.